Guerra de Malvinas: ¡Estamos Ganando!

Pocos argentinos podremos olvidar esa mentirosa frase. Actualmente tenemos incorporado el “Relato” desde hace casi 12 años.

No estamos en Default. Nunca creció tanto Argentina. La inflación es menor al 10 % anual. No hay desempleo ni pobreza. El agro, la industria y los bancos se enriquecieron. Hemos pagado más de u$s 190.000 millones de deuda. Somos más desarrollados que Canadá y Australia. La inversión en infraestructura nunca fue mayor. Ningún país logro una reducción de deuda mayor.

 

Ahora bien, ¿los argentinos nos sentimos realmente mejor? Algunos titulares de los diarios del día de hoy, 31 de Julio de 2014, nos muestran lo siguiente :

 

 *        Argentina se ve como un paria una vez más

 

En un artículo que saldrá publicado en la edición impresa de The Economist este fin de semana, la influyente revista inglesa asegura que un default “no beneficia a nadie” y que “Argentina se ve como un paria una vez más”. Sin embargo, cree que aún hay tiempo de reparar el “daño causado”.

Ocho veces desafortunada” es el título que escogió el semanario económico para referirse al default más reciente, el octavo en la historia de Argentina.

(ver http://monitorbursatil.com/2014/07/historia-del-default-en-argentina/)

“A pesar de que los inversores creen ver un patrón” en la historia de la economía                 local, The Economist dice que “Cristina Fernández de Kirchner insiste en que este último     default no es como los otros”. También advierte: “Sobre todo, ayudaría a la Argentina a cambiar esa percepción de “estado canalla financiero” (rogue state),” término utilizado en las relaciones internacionales para referirse a los países que prefieren manejarse por fuera del sistema internacional.

El prestigioso premio Nobel de Economía dijo al New York Times que el fracaso de la negociación entre el Gobierno y los holdouts afectará no solo a la Argentina sino a todos los procesos de reestructuración de deuda. Críticas al juez Griesa y a Paul Singer. “Hemos tenido muchas bombas alrededor del mundo, y esta es una que Estados Unidos le está tirando a todo el sistema económico global”, afirmó Stiglitz al diario New York Times.

 

En la misma nota del Times, que asegura que Argentina debe contemplar ahora una “humillante rendición” ante los holdouts.

 

  • ·         Fondos Buitre “no considera serias” las propuestas que recibió

 

Ninguno de los titulares expuestos nos llevan a los conceptos mencionados al inicio de esta nota. Tendríamos que tener sobrados motivos para estar orgullosos. Pero no lo sentimos así. Expresamente no expuse el “caballito de batalla” del relato: Este gobierno nacional & popular desendeudo al País.

El relato es tan burdo, que con vergüenza ajena ni nos animamos a preguntar, porque si pagamos tanta deuda, todavía debemos una enormidad. Muchas voces profesionales nos dicen que por el RUFO, por la Aceleración, en razón de la falta de cautelar (stay), se nos podría exigir cancelación superior a los u$s 200.000 millones. Pero si la deuda argentina en default (2001) apenas superaba los u$s 150.000 y hemos pagado u$s 190.000 (Kicilof dixit),… ¿todavía debemos más de es 200.000? Agreguemos que el monto no refinanciado puede superar los es 25.000 millones.

Es claro que la mentira del relato es tan profunda, que solamente podría justificarla un tratamiento psiquiátrico.

Un poco más de un año atrás, el economista Prat Gay, presento un escrito, como amicus curiae, ante la  Corte de Apelaciones de New York en el juicio iniciado por los bonistas no comprendidos en  los canjes de deuda, que actualmente debemos reconocer como perdidos, a pesar de la opinión del Gobierno.

A continuación reproducimos alguno de sus conceptos que nos ayudan a comprender la realidad de la deuda  y la fantasía del relato.

La administración Kirchner anunció un enorme éxito en la negociación de la deuda: “con la restructuración de 2005 y está [la restructuración de 2010], hemos alcanzado una tasa de participación del 92%. Y es la primera vez que en 200 años de historia pudimos reducir la deuda en un 75%, en estos últimos siete años [es decir, desde que los Kirchner asumieron]”; “Cristina Kirchner celebra los resultados de la restructuración de la deuda [de 2010]: ‘hoy es el día del desendeudamiento’” (23 de junio 2010). “Les ganamos la pulseada a los bonistas más hostiles”, (24 de junio de 2010). Estos comentarios son slogans políticos y emocionales conocidos en Argentina y, teniendo en cuenta la opinión internacional sobre Argentina, parece que también son convincentes creíbles para la audiencia internacional.”

“Sin embargo, al compararla con reestructuraciones de deuda de otros países emergentes la última restructuración de la deuda Argentina es modesta, en el mejor de los casos. En el primer canje en 2005, Argentina canjeó bonos por un valor de U$S 78.000 millones (incluyendo capital e intereses vencidos y no pagados) por U$S 700 millones en efectivo y U$S 35.300 millones en nuevos bonos de plazo más largos. A primera vista esto parece una quita de 54%, similar al promedio de restructuraciones de deudas de otros mercados emergentes. De hecho, esta es exactamente la misma reducción que obtuvo Grecia en la reciente (e insuficiente) renegociación de su deuda”.

“Pero a diferencia de otras experiencias en el mundo (con la única excepción de Bulgaria en los ‘90), Argentina también ofreció un gran y jugoso bonus a aquellos bonistas que ingresaron al canje: un dividendo anual atado a la performance del PBI, lo que pasó a ser conocido como “Cupón del PBI”. El crítico rol del Cupón del PBI no debería ignorarse a la hora de juzgar si la renegociación de la deuda fue justa o no. Este instrumento hizo que el canje fuera muy caro para la Argentina desde el momento en que se cerró, resultando en una pesada carga financiera de largo plazo conforme se van acumulando los pagos del cupón del PBI. Consecuentemente, esto redujo las pérdidas de los bonistas que aceptaron el canje”.

“El último mes [de diciembre de 2012] Argentina pagó su séptima cuota (en los ocho años que transcurrieron desde el primer canje), en esta ocasión por un monto de U$S 3.500 millones. De un total de U$S 42.000 millones de nuevos bonos emitidos en ambas renegociaciones de deuda, estos U$S 3.500 millones representan un bonus de 8,3% de rendimiento anual, un dividendo que muy pocas compañías pagan en estos días”.

“La cantidad de recursos ociosos de la economía argentina en el año 2004, con alto desempleo y baja utilización de la capacidad instalada, significaba que el PBI estaba muy por debajo de su potencial. Pero Argentina ofreció dividendos atados al crecimiento de su PBI de inmediato, a diferencia de Bulgaria donde los pagos comenzaron sólo cuando el nivel de PBI pre crisis fue alcanzado… El Cupón del PBI paga un 5% de la esa brecha del PBI todos los años durante 30 años… Por su construcción, el cupón era un pago de capital encubierto, y uno muy significativo. Así, la oferta realizada por Argentina en 2005 implicó una reducción de 15,6% (1- (35.300+700+29.900)/78.000). Muy lejos de la presunta y popularmente aceptada quita del 75%, y un esfuerzo mínimo para los bonistas teniendo en cuenta la profundidad de la crisis financiera, política, social y económica por la que atravesaba el país”.

“… la oferta realizada por Argentina fue extremadamente generosa desde el comienzo dado que Argentina se comprometió a realizar pagos significativos en el futuro, aun cuando esto no fuera claro para todos los acreedores en el momento del canje. …

“El PBI real per cápita de la Argentina creció 46% desde abril de 2005. Esto significa que un ciudadano promedio de la Argentina se benefició menos que un bonista promedio que ingresó al canje (46% vs. 58%). Y el paso del tiempo hace que por el cupón del PBI los bonistas se benefician relativamente más que el ciudadano promedio. ¿Cuán justo es eso? Más aún, ¿cuán justo sería que los bonistas litigantes en esta causa reciban un mejor trato, incluso un centavo más que la generosa oferta de canje que ya se realizó?”

“Argentina no realizó una “quita” masiva de la deuda cuando estaba en una crisis económica grave. Más bien, hizo una oferta extremadamente generosa, aun cuando entonces ni los bonistas ni los ciudadanos vieron con claridad cuán beneficiosa era. Pero ya ha pasado suficiente tiempo y se ha acumulado suficiente evidencia como para ignorar esta realidad. Por ello, a la hora de impartir justicia, la Corte debe estar completamente debidamente informada”.

“Tampoco la Argentina cuenta con recursos abundantes como sugieren los acreedores. En efecto, los acreedores litigantes frecuentemente sugieren que el Banco Central de nuestro país cuenta con suficientes reservas para afrontar cualquier pago. Esto también es inexacto. Mientras que la administración Kirchner aprovechó las reservas del Banco Central para pagar deuda soberana por U$S 58.500 millones, estas reservas del Banco Central no son inagotables y se compran con emisión monetaria. La inflación en Argentina excedió ya excede el 25% anual. El cepo cambiario ratifica también que, en todo caso, las reservas de Argentina son escasas, no son abundantes”.

4 de enero de 2013, Nueva York, Nueva York

Las conclusiones que podemos definir, no son complejas. Nos han mentido, una vez más. La negativa de reconocer que no estábamos desendeudados, las falacias de cómo se reconvirtió la deuda y la actuación profesional del gobierno y sus abogados locales y especialmente extranjeros, forman parte del relato, que buena parte de los argentinos “compraron”.

 Anexo: Breve resumen de crisis financieras anteriores

Las crisis financieras, en general tienen orígenes semejantes. La solución Argentina fue diferente.

La crisis conocida por el nombre “Efecto Tequila” a fines de 1994 cuando el gobierno mexicano tomó la decisión de devaluar el Peso.

Estados Unidos puso a disposición de México un fondo de 20.000 millones de dólares, a los cuales se les añadieron casi $30 mil millones más.

El “Efecto Vodka” golpeó a Rusia en 1998. Se debió, básicamente, a la baja en los precios mundiales de los commodities.

Se le otorgo un paquete financiero de $22,6 mil millones del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial.   Más adelante, el FMI aprobó una ayuda adicional de $ 11.2 mil millones.

El Efecto Caipirinha” surgió a finales de 1997. La irresponsabilidad política, el aumento en los gastos públicos, el déficit fiscal, los endeudamientos estatales desproporcionados, abrieron el camino hacia la crisis.

El FMI ayudo con 41.600 millones de dólares. Su deuda externa alcanzo a casi 250.000 millones.

La Crisis del Sudeste Asiático comenzó en julio de 1997 con la devaluación de la moneda tailandesa. Por efecto dominó, le sucedieron numerosas devaluaciones en Malasia, Indonesia y Filipinas, lo que repercutió también en Taiwán, Hong Kong y Corea del Sur.

El Fondo Monetario Internacional propuso iniciar un programa de $40 mil millones para estabilizar las monedas de Corea del Sur, Tailandia e Indonesia, cuyas economías habían sido particularmente golpeadas por la crisis.

La Crisis Turca” fue muy severa  en noviembre del 2000 y en febrero de 2001. El FMI proveyó asistencia financiera de $20,4 mil millones entre el comienzo de la crisis en 1999 y el 2003.

La “Crisis Griega” merecería una mención profunda dada la gravedad de misma y su influencia en la situación económica europea.  Grecia tiene experiencia en defaults. Las soporto en 1843; 1896 y 1932. La deuda pública por habitante puede llegar a euros 45.000. Su deuda debe superar holgadamente, a su PBI, en más del 170 %.

En el 2010, Grecia recibió el primer salvataje por un valor de 110.000 millones de euros, con un 25 % más se pagaba toda la deuda Argentina del 2002. A inicio de 2011, se estuvo aprobando un nuevo salvataje por un monto de 130.000 millones de euros. Demás está decir que con los dos montos otorgados, no solo se cancelaba o reprogramaba la deuda Argentina, si no había un aporte de capital de alrededor de 80.000 millones de euros.

El “Efecto Tango” tuvo orígenes semejantes a las otras crisis, pero, la solución que involucraron a las otras no fue aplicada a nuestro país.

La baja de los precios de los commodities, la reversión de la tendencia internacional de capitales hacia los países emergentes, el  alza de la tasa de interés afectó el servicio de la deuda externa argentina.

Si bien el superávit fiscal llego hasta 1993, los años siguientes  el déficit  se mantuvo dentro de los parámetros de Maastricht (3.0 % vs. 4.3 %).

La deuda pública que estaba en alrededor de los 60 mil millones de pesos al inicio de la década subió  a 120 mil millones a fines de 1999.

Nunca se logró apoyo externo.   Y finalmente llegamos al default.

En todas las crisis que mencionamos, la solución del FMI y aliados se basó en el apoyo económico. Nada para Argentina. Su deuda externa supero los u$s 150 mil millones. En aquel momento la deuda nacional no alcanzaba al 50 %.

http://inversionesalacarta.com/2013/01/como-se-defienden-los-bonistas-argentinos/

 

 

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