¿Qué pasa si el próximo movimiento de la Fed es imprimir más dinero?

                                                                    Yellen El ABC 23.09.15 Sólo la semana pasada, todo el mundo estaba preguntando que ocurriría cuando la Reserva Federal de Estados Unidos subiera las tasas. Sin embargo, ahora que Janet Yellen y compañía decidieron no subir las tasas, toda la charla es cuando vamos a ver una cuarta pelea por la flexibilización cuantitativa (QE). Entonces, ¿qué va a pasar, y que significa para su dinero? Los EE.UU. andan bien – pero gran parte del resto del mundo no. Lo difícil para la Fed es que la economía de Estados Unidos se ve bien. Independientemente de lo que usted piensa que podría estar realmente pasando con los EE.UU. (mucha gente piensa que se está al borde de la recesión) y mirando exclusivamente a las cifras oficiales (que presumiblemente son las que cree la Fed) entonces no hay razón real de no elevar las tasas. Como señala el experto George Magnus en el Financial Times, el desempleo de Estados Unidos está “ahora en el mismo nivel como estuvo cuando la Fed inició su último ciclo de ajuste en 2004”, mientras que la inflación no era mucho más alta en ese entonces lo que es ahora. Si todos los considerandos los basamos en los EE.UU., entonces la Fed tendría fuertes justificaciones para mantener las tasas al nivel actual. Pero no se trata sólo de los EE.UU., señala Magnus. Define que dos veces antes, en la historia reciente, “ciclos de ajuste de la Fed y un dólar fuerte se han asociado con crisis de los mercados emergentes”. A principios de la década de 1980, América Latina lo sufrió, mientras que a mediados de los años 90 lo vivió Asia. “Esta vez, un cambio en la política monetaria de EE.UU no va desencadenar una crisis de China o en los mercados emergentes, ya estamos en crisis, pero si marcadamente acentuarla.” Pero la pregunta, según Magnus, es “cuánto tiempo puede este enfrentamiento seguir, dado que los problemas de China, por ejemplo, no van a terminar en el corto plazo”. La cuestión básica es el dólar estadounidense. El dólar es tan importante para el comercio mundial y como moneda de reserva (todo el mundo tiene algo de él) que los cambios en la política de la Fed, se transmiten a través del mundo según el fortalecimiento del dólar (política más estricta) o su debilitamiento (política más laxa). El problema – como siempre sucede con el dinero fácil – es que los inversores y los gobiernos toman demasiados riesgos cuando el dinero es barato, e insuflan dinero en proyectos y activos cuyos fundamentos no justifican la inversión. En resumen, se invierte mucho esfuerzo en planes que sólo funcionan mientras el dinero siga siendo barato. Esto es lo que los economistas austriacos llaman “mala inversión”. En China, señala Magnus, lo que queda atrás “es una súper estructura inmobiliaria y también una sobre capacidad industrial crónica, que las reformas de las empresas estatales no logran solucionar”. En resumen, hay más edificios y fábricas que nadie necesita realmente. Cuando la política monetaria se tensa, eso se tiene que revertir de alguna manera. Y eso es, al menos en parte, lo que está pasando ahora en China. ¿Será que la Fed hará funcionar las imprentas nuevamente? Magnus argumenta que la Fed necesita articular las decisiones difíciles que enfrenta, y que postergar la toma de una decisión sólo significa “un ajuste político más profundo y una mayor inestabilidad”. Pero otros piensan que ya hemos llegado demasiado lejos. John Burbank de Passport Capital, un fondo de cobertura que ha funcionado muy bien este año apostando al colapso de los productos básicos y a los mercados emergentes, también sostiene al FT, que todo esto es debido a la “mala asignación del capital”. En resumen, ” gente equivocada consiguió capital. Países y empresas de mercados emergentes y una gran cantidad de compañías cíclicas como la minería y la energía, especialmente dedicadas a esquisto – son ahora un problema importante para los mercados de crédito”. Su predicción es que las cosas sólo van a empeorar, se esparcirá una crisis financiera en los mercados emergentes. Esto, a su vez hará “frenar el gasto de capital, la contratación y compra de los consumidores en los EE.UU., y eso llevara a que la Fed se dé cuenta que debe facilitar y no ir a la presión”. De todos modos la posibilidad de la cuarta confrontación por QE no está clara. Ray Dalio de Bridgewater Capital argumentó recientemente un punto muy similar, con anterioridad a la vacilación de la Fed la semana pasada. Entonces, ¿cuál es la respuesta? La realidad es que no podemos saber a ciencia cierta. Sin embargo, es bastante claro para mí que el Fed de Yellen no subirá las tasas hasta que se vea obligada. La Fed está muy feliz de usar a China como una excusa para no tener que hacerlo. Mientras tanto, las burbujas que se revientan por el fortalecimiento del dólar estadounidense – materias primas y la producción de shale o esquisto entre otros commodities – todavía están en el proceso de deflación. El hecho de que todavía no hemos visto grandes quiebras se debe en parte a la política monetaria muy laxa. Pero es sólo una cuestión de tiempo. Y cuando las consecuencias repercutan en la economía, lo más probable es que la única opción para la Fed sea volver a las imprentas. En ese momento, la gran pregunta será: ¿alguien confía en la impresión de dinero? Este tema se debe seguir de cerca. John Stepek – Money Morning

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